“ESTAR PRESENTES PARA PODER CUIDAR”
La adolescencia es una etapa de cambios intensos: físicos, emocionales, sociales y escolares. En medio de esta transformación, la presencia de la familia puede marcar una gran diferencia en el bienestar y desarrollo de los chicos y chicas. Por ello, es importante estar presentes y atentos a algunas señales de alarma que pueden indicar la necesidad de mayor apoyo.

Señales de alerta a tener en cuenta:
- Cambios bruscos en el estado de ánimo (irritabilidad, tristeza constante).
- Aislamiento o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
- Descenso notable en el rendimiento escolar o falta de motivación.
- Cambios en el sueño o la alimentación.
- Expresiones de desesperanza, falta de sentido o ideas de autodesvalorización.
- Conductas de riesgo (consumo de sustancias, autolesiones, conductas impulsivas).
¿Qué significa estar presente y acompañar como familia?
No se trata solo de “estar en casa” o “preguntar por las notas”. Estar presente implica compartir momentos cotidianos, aunque sean breves. Les dejamos algunas ideas:
- Cenar juntos sin pantallas: una vez al día, o al menos varias veces a la semana, compartir la comida conversando.
- Caminar juntos: salir a dar una vuelta por el barrio o a pasear al perro, favorece charlas más relajadas.
- Momento del mate/café/jugo: crear un ritual de “mini encuentro” de 10 minutos para hablar del día.
- Acompañar tareas o proyectos: no solo supervisar, sino mostrar interés (“¿querés que te dé una mano?”, “mostrame lo que estás haciendo”).
- Compartir música o películas: escuchar lo que a ellos les gusta y también mostrarles lo que a vos te gusta.
- Cocinar juntos: elegir una receta y preparar algo entre todos, dejando que ellos tomen decisiones.
- Crear un proyecto familiar: por ejemplo, armar un álbum de fotos, organizar un rincón del hogar o planear una salida.
- Actividades de servicio: participar en una acción solidaria juntos, para enseñar valores compartidos.
- Saludos de buenas noches: antes de dormir o al final de la jornada, dar una demostración de cariño (abrazo, beso, etc.)
Lo importante no es cuánto tiempo, sino cómo se vive ese tiempo: con atención, escucha y afecto.